lunes, 25 de junio de 2007

VA POR TI, ESTRELLA



El día que conocí a Estrella López, su marido le había abierto la cabeza con una hoz y tenía un buen puñado de puntos de sutura. Tenía también un humor admirable, unas ideas muy claras después de una vida aguantando, y parecía haberse decidido a denunciar y marcharse a casa de su hija. Y tenía un gran corazón, que la traicionó al final cuando decidió atender una vez más a su marido que le contó que estaba enfermo.

Me enteré de la noticia de su muerte el pasado sábado, pero no le puse cara a sus iniciales. Hoy por fin sí. Y aunque parece que tanta noticia de maltrato ya nos resbala, cuando te toca cerca… cuando conoces a la víctima y al agresor… Y es que Estrella era una mujer de carácter duro, decidido…decía “o meu marido tenme medo…”. Tanto miedo te tenía Estrella, que no vió la hora de hacerte pagar muy caro tu desafío al poder masculino detentado sin cuestionamientos. Machista incorregible, machista ancestral por cultura y por herencia, al que le molestaba que en vez de someterte a su voluntad te defendieras.

Este es el caso de Estrella, de setenta y tantos, casada desde ni se sabe y mártir desde el noviazgo probablemente. Pero, qué pasa por la cabeza de maltratadores mucho más jóvenes? Será que la hembra con la que sueñan, un sueño moldeado por siglos de prepotencia, consiste en una mujer y mansa, dulce y sumisa, siempre con una sonrisa de condescendencia en la boca?. Una mujer bonita que no discuta, que sea simpática y diga frases amables, que jamás reclame, que abra la boca solamente para ser correcta, elogiar sus actos y celebrarles bobadas? Que use las manos para la caricia, para tener la casa impecable, para hacer buenos platos?. Será que sueñan con un ideal, con una especie de modelito de las que salen por televisión, siempre a un milímetro de quedar en pelotas, con curvas increíbles, siempre a tu entera disposición, en apariencia como si dijeran "usted me avisa y yo le abro las piernas"?

A los machistas jóvenes y viejos les ponen en jaque las mujeres de verdad, las que no se someten y protestan, y por eso siguen soñando con jovencitas perfectas. Porque hay mujeres que exigen, piden, dan, regañan, contradicen, hablan, y sólo se desnudan si les da la gana. Que no se dejan dar órdenes, ni puedes dejarlas plantadas, o tiradas, o arrinconadas, en silencio, en roles subordinados y en puestos subalternos. Porque estudian más, saben más, tienen más disciplina y más iniciativa.

Pero estas mujeres, si alguno lograra amarrar y poner bajo control al burro machista que lleva dentro, son las mejores parejas. Ni siquiera tendría que mantenerlas! Ellas no lo permitirían. Ellas ya no se dejan mantener, que es otra manera de comprarlas, porque saben que ahí -y en la fuerza bruta- ha radicado el poder de los machos durante milenios.

Si las llegaran a conocer, si lograran soportar que corrijan, que les refuten las ideas, que señalen los errores que no quieren ver y les desinflen la vanidad a punta de alfileres, se darían cuenta de que esa nueva paridad es agradable, porque vuelve posible una relación entre iguales, en la que nadie manda ni es mandado.

Si los machistas lograsen usar también esa herencia reciente, el córtex cerebral, si fuesen más sensatos y racionales, si se volvieran más humanos y menos primitivos, se darían cuenta de que esas mujeres fuertes que exigen, trabajan, producen y protestan, son las más desafiantes, y por eso mismo las más estimulantes, las más entretenidas, las únicas con quienes se puede establecer una relación duradera, porque está basada en algo más que en abracitos y besos, o en coitos precipitados seguidos de tristeza: nos dan ideas, amistad, pasiones y curiosidad por lo que vale la pena, sed de vida larga y de conocimiento.

Soy del tipo de persona que ha elegido creer. Creo en las cosas sencillas de la vida: los amigos, la familia, el amor ... Creo también que las cosas no suceden al azar… Después de esta frase no tengo con qué terminarla. No se si debe terminar con un "suceden por la voluntad de dios", o por alguna otra idea. Sin embargo creo que las cosas ocurren por algo. Lo que no sé es cómo le explicaré algún día a mis hijos el cúmulo de despropósitos que es ese “algo”.

Y gracias a todos los hombres que no son machistas. Muchos, afortunadamente. No se sientan ofendidos. En el fondo, todos conocen a algún tipejo impresentable de los que hablábamos antes.

Bicos

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