miércoles, 24 de octubre de 2007

EL TRABAJO DE HACER UN POST

Prometo que será de las últimas intervenciones sobre el tan traído y llevado tema de la "opinión del primo de Rajosol", que por cierto, menuda tiene encima por culpa de las declaraciones, que efectivamente están sacadas del contexto en las que él las pronunció.
Hoy os dejo con un post publicado el 23.10.07 en el blog la fragua( http://lafragua.blogspot.com). Invito a los de cualquier ideología a que lo lean con detenimiento, sobre todo pulsando en los enlaces. A veces, seamos del color que seamos, viene bien la información, si no imparcial, al menos parece que bastante contrastada.
Lo dicho, os dejo con el artículo:

Quedan ya para la historia las palabras de Rajoy, ayer, mostrando su ignorancia sobre el cambio climático. Al quite sale hoy Esperanza Aguirre apoyándole.
Que nadie se equivoque. La actitud de Rajoy no es un lapsus ni Aguirre se está tragando un sapo para defender a su líder. Casi nadie en el PP acepta que el clima está cambiando por culpa de las emisiones de gases de efecto invernadero producidos por la actividad humana y mucho menos aceptan los conservadores (autodenominados liberales) que ese cambio en el clima supone riesgos.
Los expertos del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC), organismo científico de Naciones Unidas que recibe este año el Premio Nobel de la Paz, hacen hincapié (en su cuarto informe) en que tan importante como contener las emisiones para hacer frente al cambio climático es poner en marcha medidas de adaptación a sus efectos.
Para Rajoy, para Aguirre, para la derecha española en general, el cambio climático no es preocupante. A la derecha lo único que le preocupa es que la lucha contra el cambio climático le afecte al bolsillo. No es una cuestión baladí. El PP y la derecha económica española, tienen bien montada en España (y singularmente en Internet) toda una estructura de desinformación para luchar contra una verdad incómoda: el modelo económico actual es insostenible. Y eso sí que les preocupa.
Esa estructura mediática, formada entre otros por la COPE, Libertad Digital, Liberalismo.org, el Instituto Juan de Mariana y Criteria Club de Lectores tiene tres patas. Una política, Esperanza Aguirre; otra mediática, Federico Jiménez Losantos y otra empresarial: Alberto Recarte.
Éste último es, quizá, el personaje más influyente de la derecha española (que pretende pasar por liberal). Nacido en Madrid en 1947, fue consejero comercial de la embajada española en la Habana y consejero económico del Presidente del Gobierno en la época de Adolfo Suárez. Entre los muchos cargos que ocupa y ha ocupado están los de consejero de Cajamadrid, consejero de Endesa (PDF), vicepresidente segundo de la Fundación Hispano-Cubana, directivo del Instituto Empresa… presidente de Libertad Digital y comentarista de la COPE.
Por eso Recarte, y su empresa Libertad Digital, han sido juez y parte en los debates y tertulias radiofónicas de la célebre OPA de E.on sobre Endesa.
Recarte, precisamente, acudió junto con Aguirre al primer acto que celebró el Instituto Juan de Mariana en abril de 2005. El objeto de ese primer acto fue atacar y desacreditar el Protocolo de Kioto. Recarte expresó sin ambages que lo que más le preocupaba de dicho Protocolo eran los costes que habría de afrontar la economía española: “Costes procedentes del control administrativo de la economía que prevé la aplicación del tratado”, según cuenta la propia web del instituto.
Para una "institución" como el Juan de Mariana, tener amigos como Recarte es muy importante, dado que sólo pueden sobrevivir gracias a las aportaciones de particulares.
El Instituto Juan de Mariana está presidido por el joven profesor asociado de la Universidad Rey Juan Carlos Gabriel Calzada. Calzada es comentarista habitual de LibertadDigital TV y articulista de LibertadDigital.es.
En general, el Instituto, formado por treintañeros de estricta observancia neocon y un contrastado dominio de las nuevas tecnologías e Internet, ha hecho de la desinformación sobre el cambio climático su principal objetivo. Digamos que la derecha rancia española, que no entiende de ordenadores, ha depositado en esta joven generación la misión de llevar la prédica neocon a Internet.
Los artículos del Instituto contienen perlas como ésta del (joven) ingeniero agrónomo Alberto Illán Oviedo acerca de los estudios del panel de la ONU sobre el Cambio Climático: "La moraleja final de estos informes e informaciones es siempre la misma, la culpa la tiene el capitalismo. A mediados de septiembre el Gobierno culpaba al auge económico de que no cumpliera los compromisos medioambientales adquiridos con la UE, lo que impedía que pudiera controlar la contaminación (…) ¿Quién dijo que el socialismo había muerto? Sólo ha mutado, y en vez de rojo se ve verde. El problema es que hay mucho daltónico”.
Es sólo un ejemplo. Pero hay muchos.
Por su parte, Criteria Club de Lectores es una suerte de Círculo de Lectores en versión ultraconservadora. Aliados con HazteOir.org, su catálogo de libros casi mueve a la risa: negacionismo climático, creacionismo, islamofobia, nacional-catolicismo, y todos los piosmoas y cesarvidales del mercado. Lo mejor, su pacata sección de libros “juveniles”. Por cierto que el libro estrella de este mes en Criteria es la ‘Guía políticamente incorrecta del calentamiento global’ de Christopher C. Horner, miembro del Competitive Enterprise Institute (CEI), un grupo de presión estadounidense dedicado a la promoción de la libre empresa y la limitación de los gobiernos: “Creemos que la mejor ayuda para las personas no es la intervención de un gobierno, si no la toma de decisiones individual en un marco de libre mercado”, reza la web del CEI.
Que se lo digan a los ancianos que sobreviven con una pensión mínima o a los desahuciados por no poder hacer frente a la hipoteca. A ver qué les parece el capitalismo salvaje como “marco” para tomar una “decisión individual”.
Y, sí. Sorpresa: el propio Christopher C. Horner intervino en aquel mítico acto de inauguración del Instituto Juan de Mariana sobre el protocolo de Kyoto.
Este repaso a la estructura de desinformación de la derecha en España (especialmente dedicada a defender el capitalismo salvaje por la vía de negar el cambio climático) concluye con un clásico del ciberespacio hispano: Liberalismo.org.
Aquí escriben prácticamente todos los miembros del Instituto Juan de Mariana. El editor de Liberalismo.org es Daniel Rodríguez Herrera que, además, es editor de Redliberal.com, jefe de opinión de LibertadDigital.es y vicepresidente del Instituto Juan de Mariana. Rodríguez Herrera es el aglutinador de la tela de araña hispana de blogs autodenominados ‘liberales’, que en realidad son conservadores.
Un complejo de opinión bien engrasado y que vive de la autorreferencia. Unos se citan a otros como “expertos” o “investigadores”, se invitan a sus programas y se dan la razón mutuamente tras una falsa apariencia de pluralidad y diversidad de orígenes.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

REALIDADES DEL EFECTO "RECALENTAMIENTO GLOBAL" o EFECTO INVERNADERO.

EL MIEDO AMBIENTE: ¿CIENCIA O NEGOCIO?CALENTAMIENTO GLOBAL: ¿o MIEDO AMBIENTE?

CASTROFISMO PLANETARIO:



La teoría del calentamiento de la tierra, y sus terribles consecuencias a medio y largo plazo para la vida en la tierra están basados en cuatro pilares básicos:

1.- historia de las mediciones de la temperatura a través de los tiempos.

2.- los modelos de ordenador que predicen la catastrofe.

3.- los efectos físicos del CO2 que relacionan aumento de CO2
en la atmósfera con el aumento de las temperaturas en la tierra.
Es decir: la tesis del efecto invernadero.



Analicemos cada uno de estos tres aspectos.

1.- Las mediciones.

Se supone que las mediciones realizadas durante los últimos
100 años muestran un aumento paulatino de las temperaturas
por toda la tierra. Es necesario decir que las mediciones se
han venido haciendo hasta hace bien poco en tierra a través
de los puestos dispersos por todo el mundo... terrestre.
ES necsario saber que muchísimas de estas mediciones provienen
de estaciones de medición que si bien cuando se instalaron se
hicieron en pleno campo o en las afueras de las urbes, pasado
cierto tiempo y debido al crecimiento de los centros urbanos
estas estaciones acabaron dentro de dichos centros urbanos.
Llegados aquí es preciso indicar que la eliminación de pradera,
bosque y campo en general, substituido por cemento, asfalto y
casas con calefacción e industrias formando lo que se conoce
como "centralización urbana de calor" lo que ha provocado una
distorsión en dichas mediciones: estos nuevos elementos acumulan
el calor durante el dia y lo emiten por la noche. Una ciudad está
generalmente de 2 a 3 grados más caliente que una zona abierta o
campestre situada a pocos kilómetros de distancia. El hecho de
que las ciudades hayan engullido muchos centros de registro de
temperaturas y a la abundancia de dichos centros cerca o en
aeropuertos (con sus enormes placas de asfalto y cemento
acumulando calor) pone en duda la fiabilidad de dichas mediciones.
Los climatólogos dicen tenerlo en cuenta...(?), pero...

Las mediciones no se han estado haciendo homogéneamente.
Muchísimas áreas, inmensas extensiones de los océanos se omiten
la hora de incluirlas en los datos o se toman de centros de
recogida de datos de islas perdidas. Los datos de una islita
perdida en mitad del océano sirve de dato de muestra para enormes
extensiones...

Cuando finalmente logramos enviar satélites al espacio para
recoger mediciones homogéneas y fiables, no influenciadas
por el efecto centralizador del calor y otras influencias
distorsionadoras y de cualquier punto de la tierra en su
globalidad los datos no parecían confirmar las mediciones
termino medio que habían dado los climatólogos agoreros.
No se apreciaba aumentos de temperatura con respecto a los
recogidos tiempo atrás con termómetros. No coincidían pues
con los que preconizaban que había habido un aumento de dichas
temperaturas (!).

Si bien algunos preconizan que ha habido un aumento de 0.5 ºC
durante los últimos 100 años no son pocos los climatólogos que
dicen que esa afirmación depende de la escala de tiempo que se
esté usando. Según el número de décadas que se usen la temperatura
podría mostrar un claro descenso, por ejemplo. Según la idea que
se quiera probar es posible, solo usando los períodos temporales
oportunos, aprobar o desmentir esta o esta otra teoría.

Cambios de temperaturas medias ya se han producido en nuestra
historia reciente en abundancia: en la edad media la vid era
cultivada en Gran Bretaña y se encontraban entre sus prados
escarabajos que solo se encuentran ahora en el Sahara.

Acerca de los que dicen que los niveles del mar están subiendo
no afirman nada nuevo: por toda la tierra se aprecian subidas y
bajadas de nivel del mar durante amplios periodos de tiempo:
el ejemplo de ciertas ruinas romanas es muy ilustrativo: las
columnas tienen restos de moluscos en sus superficies, una
buena muestra de que por muchos años estuvieron casi totalmente
cubiertas por agua de mar y ahora están en tierra firme otra vez.
Esto es causa no de aumentos o bajadas del nivel del mar por
retirar o aumento del agua si no por que el mismo nivel de la
tierra sube o baja debido a movimientos tectónicos periódicos.
Existen otros muchos lugares en la tierra donde lineas de playa
están ahora bastantes metros por encima del nivel del mar. Ahora
mismo el norte de España se está elevando y el sur sumergiéndose...
Otras costas no están sufriendo ese efecto y el mar lo invade...
no por la subida del mar sino por el propio deterioro de la
costa debido a acciones humanas recientes que han deteriorado
la cubierta vegetal que antes fijaba e impedía la erosión.

Los polos, ¿sé está derritiendo?. Aunque lo esten haciendo... tampoco sería tan extraordinario!. Hace pocos años algunos climatologos auguraban el inicio de una nueva era glacial!. Curiosamente, algunos de esos mismos climatologos tan expertos auguran ahora aumentos peligrosos de las temperaturas. ¿No es cambiar mucho de opinión en solo 25 años?.

La fluctuación de los hielos es un fenómeno que se estudia desde hace muy pocos años. Demasiados pocos años como para empezar a hacer augurios agoreros acerca de desastres inminentes. Dichos procesos, como los de la desaparición de la capa de ozono en dichas zonas puede tener sus orígenes en los cíclicos y absolutamente naturales procesos del sol. En las capas profundas de la Antártida han aparecido capas de agua salada: esto prueba que en el pasado ha habido muchisimo menos hielo en los casquetes que ahora y eso no ha provocado ningún desastre planetario. Solo nuestra ignorancia
(u otros intereses de los que más tarde hablaremos) en el tema puede hacer creer a algunos que se avecina algún desastre debido a los pecados del desarrollo humano.

Usemos la perspectiva geologica: durante los ultimos 1.6 millones de años hubo 7 glaciaciones. En la ultima 400 metros de altura de hielo se depositaron en Europa. Durante los ultimos 10.00 años hemos sufrido 9 avances y retrocesos de glaciares. Durante los siglos XVI y XVII los glaciares del mundo crecieron bastante mas que los niveles considerados hoy en dia como normales. En la epoca romana fueron mucho más peuueños que lo que hoy en dia se consideraria normal. Y todas estas ultimas fluctuaciones no fueron desde luego probocadas por la mano del hombre. Tampoco fueron expontaneas ya que algo debio provocarlo, ¿no?. Habria que mirar al sol y al valanceo de la tierra en su orbita alrededor del sol, que ni mucho menos es geometrica.



2.- Modelos por ordenador.

Hoy en día lo que dicen los ordenadores y lo que dice la
televisión tiene más importancia que lo que dicen los que
conocen los temas: los especialistas y los científicos.

¿Qué han dicho los modelos climáticos realizados por
ordenador?.

Uno de los métodos más utilizados por el Panel Intergubernamental para el Cambio Climático (IPCC), impulsor de medidas como las de Kyoto, fue desarrollado hace unas décadas por el profesor Michael Mann de la Universidad de Massachusetts. Y éste es, precisamente, el modelo que se ha analizado por los investigadores antes mencionados para demostrar que es incapaz de detectar variabilidades extremas Es decir, una de las herramientas más utilizadas por los defensores de Kyoto ha dejado de funcionar ya que, aunque se cambien los datos de partida, el programa matemático ofrece siempre el mismo alarmista resultado.

Por supuesto que si se aumentan de 2 a 5 ºC
las temperaturas del planeta significaría un desastre ecológico
de magnitud planetaria. Vaya novedad!!. Lo curioso es que
uno de los mejores y cabales modelos por ordenador del clima
preguntado acerca de que temperatura haría en el Sahara si
se aumentaba el nivel de CO2 en el planeta dio por resultado
precipitaciones de lluvia en el centro del desierto del Sahara
tan intensas como las que habría en Escocia (!).

¿Podemos fiarnos de cálculos realizados por máquinas que hoy por hoy
no pueden calcular las increíblemente fluctuantes y enormes
variables que rigen el clima?.

Si casi es imposible predecir el clima que hará en una zona muy determinada del planeta para dentro de 15 días como es posible predecir los que sucederá dentro de 10, 15 o 50 años???.





Las nubes juegan un enorme papel en las fluctuaciones del
clima terrestre. Las nubes son bolsas de agua evaporada.
A altos niveles de la atmósfera el agua evaporada retiene
el calor que escapa de la tierra al espacio aumentando el
calor atmosférico. Sin embargo las nubes bajas tienden a
reflejar el calor del sol impidiendo que llegue a la superficie
de la tierra. Un día de verano con nubes es claramente más
frío que un día de verano sin nubes: ¿verdad?.



3.- La física del efecto invernadero

La teoría dice que el calor del sol llega a la tierra. Allí
una parte es reflejada por las nubes altas y el resto llega a
la superficie de la tierra y es acumulada por ella una pequeña
parte siendo reflejada al espacio la gran mayoria. Sin embargo
una buena parte de ese calor puede verse atrapado por gases en
suspensión en la atmósfera con lo que ese calor permanece en
la atmósfera recalentándola. Los gases que retienen el calor
reflejado son principalmente el metano, el CO2, vapor de agua
y también el ozono. El metano lo crea la descomposición de
residuos orgánicos. Ha habido un enorme aumento en la emisión
de este gas debido a las cagadas de las vacas de las enormes
ganaderías de todo el mundo y a los enormes cultivos asiáticos
de arroz. El CO2 proviene de la combustión de combustibles
fósiles y de la quema de bosques. El vapor de agua siempre
ha estado ahí.. El ozono lo crean las tormentas: su presencia
se detecta fácilmente ya que produce un olor a electricidad
algo desagradable que se puede oler tras una buena tormenta
con mucha descarga de rayos.

Pese al afán en mostrar el peligro del aumento de estos
gases la verdad es que solo cuentan dos –los otros son
despreciables y de efectos nimios -: el vapor de agua y el ozono. Para complicar la cosa estos gases tiene un efecto u otro según como se combinen, en que cantidades lo hagan o estén presentes y a que nivel atmosférico lo hagan..

Con respecto a la acción del CO2 podemos anotar una
contradicción: se supone que mayor cantidad de CO2 produce
mayor aumeto de la temperatura. ¿qué debe producir este
aumento?: lógicamente mayor evaporación de agua.... o sea:
mayor cantidad de nubes... o sea: un aumento de superficie
reflectante de luz y calor solar que no llegará a la superficie
de la tierra y a su evidente enfriamiento!. El efecto de
convección (el aire frío tiende a bajar y a ser substituido
por aire caliente ascendente que se enfriará y recomienza
el ciclo...) potencia el efecto equilibrador de la
temperatura (estamos siempre hablando en términos globales
planetarios: el sistema climático tiene una tendencia
autorreguladora muy clara a mantener unos valores estables
y equilibrados.

Otro importantísimo aspecto de todo este asunto es por que tanta gente se cree este burdo montaje y por que tantos cientificos antaño oscuros son de repente el centro de la escena... Pues por eso mísmo: la fama, la gloria y el dinero, unido al poder político son las razones de por que el Miedo Ambiente es tan popular y extendido: a todos interesa!!!. No hace falta que se alíen en groseros contubernios judeomasónicos. Instintivamente todos estos elementos se coaligan ya que todos, instintivamente saben que ganan. Los científicos salen de sus oscuros laboratorios para convertirse en reconocidos sabios que consiguen revelarnos los peligros de nuestro desarrollismo incontrolado: "la naturaleza se vengará!". Si además con sus mensajes catastrofistas reciben subvenciones que multiplican por 1000 las que recibían antes pues... quien le dice no a un dulce?. fama, reconocimiento y dinero en abundancia para investigar en lo que les gusta... aunque hace poco hayan preconizado el efecto glaciación!!!. EL publico tambien gana mucho: una justa causa para luchar y sentirse solidarios. Que bonito!!. Los políticos si que ganan: muchisimos votos de publico sensible a sus planes conservacionistas. Cuanto mas ecopolitico seas más votos. Y votos son PODER!. Los medios sacan lo suyo también: miles de minutos de interesantes y retorcidos programas documentales catastrofistas... que venden un monton de publicidad y minutos de audiencia!!!. Escritores pseudocientíficos y editores escriben libros y guiones sensibleros para llenar la voraz boca de los milenaristas, catastrofistas y credulos de fin de milenio. Gran negocio. No se lo estropeemos con racionales opiniones provenientes de mentes obtusas que no son capaces de ver lo evidente: cada vez los veranos son más calurosos y cada vez llueve menos o llueve más o lo que sea... Santa paciencia!!. Una nueva Cruzada Ecoidiotica habrá que aguantar unos años..





Tres años después, la calma vuelve al Pacífico

¿Se despide El Niño?

No es un adiós definitivo, desde luego. Este fenómeno meteorológico seguirá ocurriendo cada siete o diez años. Es más, los científicos creen que aunque su anormal fase de actividad iniciada en 1997 parecía haber remitido, los efectos de El Niño aún persistirán. Los datos enviados por el satélite Topex-Poseidon revelan oscilaciones en las aguas del Pacífico que auguran una agitada temporada de huracanes en este océano y en el Atlántico. El elevado calentamiento del Pacífico ha provocado en los últimos años enormes inundaciones en regiones en las que las precipitaciones eran tradicionalmente escasas, como en Chile y Perú, así como intensas sequías en zonas húmedas. La excesiva fuerza con la que se manifestó hace tres años atrajo la atención de los científicos, que constataron dos años después la existencia de otro fenómeno de menor intensidad y de signo contrario que denominaron La Niña. Ésta es responsable de un enfriamiento de las aguas oceánicas que, en combinación con el anterior, origina fenómenos tan devastadores como el huracán Mitch. El oceanógrafo de la NASA William Patzert considera que las modificaciones de la temperatura en el océano es parte de un cambio natural que ocurre cada 20 o 30 años conocido como Pacific Decadal Oscilation y que podría provocar el regreso de crudos inviernos de los que no se tiene noticia desde hace décadas. El último periodo de enfriamiento de las temperaturas asociado a este fenómeno tuvo lugar entre 1947 y 1976 y afectó en gran medida a la vida marina, exactamente al contrario que el periodo templado que se produjo entre 1925 y 1946.

20-IX-1997
Un cambio en el viento desplaza grandes masas de agua templada (en rojo y blanco), normalmente situadas cerca de Australia, hacia el Este, a lo largo del ecuador, hasta alcanzar Sudamérica. Las lluvias provocadas por la enorme evaporación causan inundaciones

14-VIII-2000
Tres años después, el Pacífico recupera sus condiciones normales. Aunque Los Niños parecen haber desaparecido, la imagen muestra una anormal actividad en algunos puntos (en blanco y azul). Para los científicos, esto indica que el proceso se enmarca en uno más amplio

27-II-1999
El anormal enfriamiento de las aguas del océano Pacífico origina el fenómeno de La Niña, de signo contrario al anterior. Las masas de agua fría (en azul y morado) impiden la formación de lluvias y llevan la sequía a lugares tradicionalmente húmedos

Los ciclos de la Oscilación Meridona

La Oscilación Meridional es un movimiento de las masas de aire entre el Pacífico y el área indoaustraliana. A gran escala, sus valores y los de El Niño se correlacionan. Ambos fenómenos integran uno más amplio, el ENSO sucede periódicamente.





Tres años después, la calma vuelve al Pacífico

¿Se despide El Niño?

No es un adiós definitivo, desde luego. Este fenómeno meteorológico seguirá ocurriendo cada siete o diez años. Es más, los científicos creen que aunque su anormal fase de actividad iniciada en 1997 parecía haber remitido, los efectos de El Niño aún persistirán. Los datos enviados por el satélite Topex-Poseidon revelan oscilaciones en las aguas del Pacífico que auguran una agitada temporada de huracanes en este océano y en el Atlántico. El elevado calentamiento del Pacífico ha provocado en los últimos años enormes inundaciones en regiones en las que las precipitaciones eran tradicionalmente escasas, como en Chile y Perú, así como intensas sequías en zonas húmedas. La excesiva fuerza con la que se manifestó hace tres años atrajo la atención de los científicos, que constataron dos años después la existencia de otro fenómeno de menor intensidad y de signo contrario que denominaron La Niña. Ésta es responsable de un enfriamiento de las aguas oceánicas que, en combinación con el anterior, origina fenómenos tan devastadores como el huracán Mitch. El oceanógrafo de la NASA William Patzert considera que las modificaciones de la temperatura en el océano es parte de un cambio natural que ocurre cada 20 o 30 años conocido como Pacific Decadal Oscilation y que podría provocar el regreso de crudos inviernos de los que no se tiene noticia desde hace décadas. El último periodo de enfriamiento de las temperaturas asociado a este fenómeno tuvo lugar entre 1947 y 1976 y afectó en gran medida a la vida marina, exactamente al contrario que el periodo templado que se produjo entre 1925 y 1946.

20-IX-1997
Un cambio en el viento desplaza grandes masas de agua templada (en rojo y blanco), normalmente situadas cerca de Australia, hacia el Este, a lo largo del ecuador, hasta alcanzar Sudamérica. Las lluvias provocadas por la enorme evaporación causan inundaciones.
14-VIII-2000
Tres años después, el Pacífico recupera sus condiciones normales. Aunque Los Niños parecen haber desaparecido, la imagen muestra una anormal actividad en algunos puntos (en blanco y azul). Para los científicos, esto indica que el proceso se enmarca en uno más amplio.


27-II-1999
El anormal enfriamiento de las aguas del océano Pacífico origina el fenómeno de La Niña, de signo contrario al anterior. Las masas de agua fría (en azul y morado) impiden la formación de lluvias y llevan la sequía a lugares tradicionalmente húmedos.

Los ciclos de la Oscilación Meridonal

La Oscilación Meridional es un movimiento de las masas de aire entre el Pacífico y el área indoaustraliana. A gran escala, sus valores y los de El Niño se correlacionan. Ambos fenómenos integran uno más amplio, el ENSO, que, como se aprecia en esta línea temporal, sucede periódicamente.






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Los otros gases calientes

A pesar de que el calentamiento de la Tierra y la infuencia que ejerce sobre él la actividad humana son cuestiones asumidas por la ciencia, todavía se debate vivamente cuáles son sus causas concretas. Durante muchos años ha habido consenso en apuntar a los gases de efecto invernadero, en especial al dióxido de carbono producido por la quema de combustibles fósiles, como culpables del cambio climático. Pero ahora, un nuevo estudio propone la posibilidad de que estos gases no sean tan responsables de aumento de las temperaturas como se pensaba.

Una investigación del Goddard Institute for Space Studies de la NASA, publicada en Proceedings of the National Academy of Science ( http://www.pnas.org/, sugiere que el verdadero origen del mal está en al aumento de otro tipo de contaminantes como el ozono troposférico, metano y CFC (clorofluorocarbonos).

De confirmarse esta teoría, habría una buena noticia adjunta: el aumento de los gases citados ha descendido considerablemente en la última década y, si se reduce a cero su emisión, los efectos en los próximos 50 años sobre el clima serían nulos...



la recentísima investigación llevada a cabo por un equipo internacional de climatólogos y publicada en la revista Co2 Science, según la cual sabemos mucho menos de los que creemos sobre el clima pasado. Utilizando modelos informáticos que simulan las peculiaridades atmosféricas sufridas por La Tierra en el último milenio, los autores del trabajo han demostrado que los estándares que hoy se emplean para estudiar el clima no son capaces de detectar variaciones importantes pretéritas. En otras palabras: la variabilidad del clima en épocas pasadas pudo haber sido mucho mayor de lo hoy es asumido y, por lo tanto, un aumento de las temperaturas similar al producido en el siglo XX podría dejar de ser inaudito. El hallazgo es de vital importancia para determinar si el actual cambio en los patrones de temperatura es debido al efecto de la actividad humana o forma parte de los vaivenes naturales de nuestra atmósfera. Y, a su vez, esta determinación compromete directamente los ingentes esfuerzos económicos y sociales que se derivan del protocolo de Kyoto. ¿Qué pasaría si, tras lograrse el acuerdo entre la mayoría de las naciones del planeta, el mundo se viera sometido a un esfuerzo sin igual de reducción de recursos energéticos para terminar descubriendo, dentro de unas décadas, que todo ello no ha servido para nada? ¿Y si se demuestra que el cambio climático no es, en realidad, culpa de los seres humanos (esa especie glotona y contaminante que tiende a su autodestrucción, como todo el mundo sabe) sino que es un capricho más de la madre Naturaleza?



Que los científicos se empeñen en descubrir cómo era el clima hace siglos no es un antojo. Conocemos bien cómo ha cambiado en el siglo XX porque en este periodo la humanidad ha gozado de suficientes instrumentos de medición. Pero, salvo que Juan José Benitez nos demuestre que los Egipcios tenían una red secreta de satélites geoestacionarios monitorizando la temperatura de las moléculas de agua en la atmósfera, los datos pretéritos son ciertamente inconsistentes. Para superar esta deficiencia, los científicos utilizan métodos de simulación basados en datos obtenidos de, entre otras fuentes, los anillos de los árboles, los hielos de los glaciares y los registros históricos escritos. Uno de los métodos más utilizados por el Panel Intergubernamental para el Cambio Climático (IPCC), impulsor de medidas como las de Kyoto, fue desarrollado hace unas décadas por el profesor Michael Mann de la Universidad de Massachusetts. Y éste es, precisamente, el modelo que se ha analizado por los investigadores antes mencionados para demostrar que es incapaz de detectar variabilidades extremas Es decir, una de las herramientas más utilizadas por los defensores de Kyoto ha dejado de funcionar ya que, aunque se cambien los datos de partida, el programa matemático ofrece siempre el mismo alarmista resultado. ¿Les parece suficientemente importante la noticia? A mí también, pero no a los responsables de las secciones de ecología de la mayoría de los medios españoles.



Quizás tengan miedo de que les pase lo que le ocurrió al experto de la revista Technology review que el pasado día 15 de octubre se quejaba amargamente: "por desgracia, la discusión sobre el cambio climático se ha contaminado tanto de política que ya se hace difícil escribir sobre él desde el punto de vista de la ciencia sin que te veas acusado de defender una postura ideológica de la que quizás no quieres ni oír hablar".



Algo recuerda el asunto a otro pequeño escándalo ocurrido en Estados Unidos y que, cómo no, no ha trascendido a nuestra "prensa ecológica". El Senado de Estados Unidos estuvo a punto de admitir una enmienda según la cual, los datos sobre el cambio climático obtenidos por la National Ocenic and Atmospheric Adminstration, NOAA (la "nasa" del clima) quedarían exentos de pasar los mínimos controles de calidad científica. En aquel país existe una Ley de Calidad de Datos que exige al Gobierno tener en cuenta para sus políticas sólo aquellos informes que han superado los controles científicos más exigentes. ¡Vamos, como en España! Allí sería difícil que una ministra propusiera reducir la velocidad media de los coches (es un decir) sin una tonelada de investigaciones científicas sobre la mesa a favor de su propuesta. Pues bien. A petición de un senador demócrata, estuvo a punto de eximirse a las política sobre el clima de esta docta exigencia. La NOAA ha corrido ha defender su honor, pero el escándalo ha transcendido. ¿Qué tendrán los defensores del protocolo de Kyoto contra el rigor científico? ¿Es que no están conformes con que a sus tesis se les aplique la misma vara de medir que al resto de las investigaciones? Dejando al lado la profunda envidia que uno siente al ver con qué respeto se trata a la ciencia en otros lares, lo que más sorprende es que el armazón teórico de Kyoto haya recibido el impacto de dos cargas de profundidad sin que los lectores de prensa no especializada en España se hayan enterado. Para nosotros nos han reservado la otra noticia: ¡Rusia ya está con nosotros en Kyoto, qué buenos somos, cuánto amamos nuestro planeta, qué gran consenso!



Polémica climática
Hace un par de años, un panel de especialistas en temas ambientales de las Naciones Unidos hizo un anuncio que dio la vuelta al mundo: la década del '90, afirmaron, habría sido la más calurosa de la que se tenga registro. Y el siglo, el más caliente del último milenio. Sin embargo, un climatólogo estadounidense ahora dice que la cosa no es tan así. Y, lógicamente, ha desatado una tórrida polémica. Willie Soon (Harvard-Smithsonian Center for Astrophysics) y su equipo han publicado un paper donde, entre otras cosas, dicen que, en promedio, las temperaturas mundiales fueron más altas entre los años 800 y 1300 que en el siglo XX, un período al que llaman "medieval cálido". La investigación se basa en cientos de estudios sobre indicadores climáticos de largo plazo, entre ellos, los clásicos anillos de crecimiento de los árboles, movimientos de glaciares, estudios de hielos, y materiales sedimentarios. Soon reconoce que los actuales niveles de dióxido de carbono atmosféricos son muy altos (uno de los gases culpables del famoso efecto invernadero), pero dice que este factor no opera de modo tan lineal y categórico. Más bien se inclina a pensar que las variaciones climáticas a lo largo de los siglos y los milenios tienen más que ver con fluctuaciones de la actividad solar. Por supuesto que hubo reacciones: Michael Mann (Universidad de Virginia), uno de los autores del informe de Naciones Unidas, dice que el paper de Soon "no es ciencia legítima" y que "ignora las inconfundibles señales de calentamiento global en la última parte del siglo". La polémica continuará.

la recentísima investigación llevada a cabo por un equipo internacional de climatólogos y publicada en la revista Co2 Science, según la cual sabemos mucho menos de los que creemos sobre el clima pasado. Utilizando modelos informáticos que simulan las peculiaridades atmosféricas sufridas por La Tierra en el último milenio, los autores del trabajo han demostrado que los estándares que hoy se emplean para estudiar el clima no son capaces de detectar variaciones importantes pretéritas. En otras palabras: la variabilidad del clima en épocas pasadas pudo haber sido mucho mayor de lo hoy es asumido y, por lo tanto, un aumento de las temperaturas similar al producido en el siglo XX podría dejar de ser inaudito. El hallazgo es de vital importancia para determinar si el actual cambio en los patrones de temperatura es debido al efecto de la actividad humana o forma parte de los vaivenes naturales de nuestra atmósfera. Y, a su vez, esta determinación compromete directamente los ingentes esfuerzos económicos y sociales que se derivan del protocolo de Kyoto. ¿Qué pasaría si, tras lograrse el acuerdo entre la mayoría de las naciones del planeta, el mundo se viera sometido a un esfuerzo sin igual de reducción de recursos energéticos para terminar descubriendo, dentro de unas décadas, que todo ello no ha servido para nada? ¿Y si se demuestra que el cambio climático no es, en realidad, culpa de los seres humanos (esa especie glotona y contaminante que tiende a su autodestrucción, como todo el mundo sabe) sino que es un capricho más de la madre Naturaleza?



Que los científicos se empeñen en descubrir cómo era el clima hace siglos no es un antojo. Conocemos bien cómo ha cambiado en el siglo XX porque en este periodo la humanidad ha gozado de suficientes instrumentos de medición. Pero, salvo que Juan José Benitez nos demuestre que los Egipcios tenían una red secreta de satélites geoestacionarios monitorizando la temperatura de las moléculas de agua en la atmósfera, los datos pretéritos son ciertamente inconsistentes. Para superar esta deficiencia, los científicos utilizan métodos de simulación basados en datos obtenidos de, entre otras fuentes, los anillos de los árboles, los hielos de los glaciares y los registros históricos escritos. Uno de los métodos más utilizados por el Panel Intergubernamental para el Cambio Climático (IPCC), impulsor de medidas como las de Kyoto, fue desarrollado hace unas décadas por el profesor Michael Mann de la Universidad de Massachusetts. Y éste es, precisamente, el modelo que se ha analizado por los investigadores antes mencionados para demostrar que es incapaz de detectar variabilidades extremas Es decir, una de las herramientas más utilizadas por los defensores de Kyoto ha dejado de funcionar ya que, aunque se cambien los datos de partida, el programa matemático ofrece siempre el mismo alarmista resultado. ¿Les parece suficientemente importante la noticia? A mí también, pero no a los responsables de las secciones de ecología de la mayoría de los medios españoles.



Quizás tengan miedo de que les pase lo que le ocurrió al experto de la revista Technology review que el pasado día 15 de octubre se quejaba amargamente: "por desgracia, la discusión sobre el cambio climático se ha contaminado tanto de política que ya se hace difícil escribir sobre él desde el punto de vista de la ciencia sin que te veas acusado de defender una postura ideológica de la que quizás no quieres ni oír hablar".



Algo recuerda el asunto a otro pequeño escándalo ocurrido en Estados Unidos y que, cómo no, no ha trascendido a nuestra "prensa ecológica". El Senado de Estados Unidos estuvo a punto de admitir una enmienda según la cual, los datos sobre el cambio climático obtenidos por la National Ocenic and Atmospheric Adminstration, NOAA (la "nasa" del clima) quedarían exentos de pasar los mínimos controles de calidad científica. En aquel país existe una Ley de Calidad de Datos que exige al Gobierno tener en cuenta para sus políticas sólo aquellos informes que han superado los controles científicos más exigentes. ¡Vamos, como en España! Allí sería difícil que una ministra propusiera reducir la velocidad media de los coches (es un decir) sin una tonelada de investigaciones científicas sobre la mesa a favor de su propuesta. Pues bien. A petición de un senador demócrata, estuvo a punto de eximirse a las política sobre el clima de esta docta exigencia. La NOAA ha corrido ha defender su honor, pero el escándalo ha transcendido. ¿Qué tendrán los defensores del protocolo de Kyoto contra el rigor científico? ¿Es que no están conformes con que a sus tesis se les aplique la misma vara de medir que al resto de las investigaciones? Dejando al lado la profunda envidia que uno siente al ver con qué respeto se trata a la ciencia en otros lares, lo que más sorprende es que el armazón teórico de Kyoto haya recibido el impacto de dos cargas de profundidad sin que los lectores de prensa no especializada en España se hayan enterado. Para nosotros nos han reservado la otra noticia: ¡Rusia ya está con nosotros en Kyoto, qué buenos somos, cuánto amamos nuestro planeta, qué gran consenso!



Polémica climática
Hace un par de años, un panel de especialistas en temas ambientales de las Naciones Unidos hizo un anuncio que dio la vuelta al mundo: la década del '90, afirmaron, habría sido la más calurosa de la que se tenga registro. Y el siglo, el más caliente del último milenio. Sin embargo, un climatólogo estadounidense ahora dice que la cosa no es tan así. Y, lógicamente, ha desatado una tórrida polémica. Willie Soon (Harvard-Smithsonian Center for Astrophysics) y su equipo han publicado un paper donde, entre otras cosas, dicen que, en promedio, las temperaturas mundiales fueron más altas entre los años 800 y 1300 que en el siglo XX, un período al que llaman "medieval cálido". La investigación se basa en cientos de estudios sobre indicadores climáticos de largo plazo, entre ellos, los clásicos anillos de crecimiento de los árboles, movimientos de glaciares, estudios de hielos, y materiales sedimentarios. Soon reconoce que los actuales niveles de dióxido de carbono atmosféricos son muy altos (uno de los gases culpables del famoso efecto invernadero), pero dice que este factor no opera de modo tan lineal y categórico. Más bien se inclina a pensar que las variaciones climáticas a lo largo de los siglos y los milenios tienen más que ver con fluctuaciones de la actividad solar. Por supuesto que hubo reacciones: Michael Mann (Universidad de Virginia), uno de los autores del informe de Naciones Unidas, dice que el paper de Soon "no es ciencia legítima" y que "ignora las inconfundibles señales de calentamiento global en la última parte del siglo". La polémica continuará.


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EL ASBESTO


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y Otros Mitos


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PCB's - Dioxina - Riesgo Cero

Lluvia Acida - El Fraude del Jefe Seattle


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ASBESTOS: OTRA GRAN MENTIRA

L a actual y extendida suposición de que cualquier exposición al asbestos (o amianto) puede provocar cáncer sólo prueba un vez nuestra conocida máxima: Repita una mentira las veces suficientes y la gente terminará por creerlo. La verdad es, sin embargo, que cualquier daño por asbestos o por cualquier otra substancia química, natural o sintética, depende de la cantidad a la que uno esté expuesto. No existe ­ escuche bien ­ ningún peligro documentado para los seres humanos que viven o trabajan en edificios en donde el asbestos ha sido usado para aislación contra fuego, revestimientos de cañerías de vapor y calderas, aislación acústica, refuerzos de paredes y otros usos.

Respirar las fibras de asbestos puede llegar a provocar cáncer. Esto no lo niega absolutamente nadie que sepa algo del asunto. Pero creer en ello sin tener en cuenta la importancia de cuál de asbestos, qué cantidad, y durante cuánto tiempo ha sido inhalado, ha conducido a la innecesaria, costosa y posiblemente trágica prohibición del uso de cualquier tipo de asbestos. Las regulaciones que impuso la EPA en 1989, ­ tan religiosamente seguidas por muchos países cuyos funcionarios carecen de los conocimientos científicos necesarios (son apenas políticos) exigen la remoción de todo tipo de asbestos que se haya utilizado en la construcción de viviendas, fábricas, barcos y cualquier tipo de vehículo ­ pero cuyos costos estarán a cargo del usuario.

Lo realmente malo de todo esto, es que el asunto de retirar todo el asbestos de las paredes y aislaciones, inyecta al ambiente muchísimo más asbestos como residuo, que si se lo dejase tranquilo donde está. Para comprender bien este mito (o este fraude científico/ periodístico) tenemos que tomarnos el trabajo de analizar los estudios científicos e informarnos de la verdad. Es un trabajo engorroso, pero siempre ha sido engorroso y difícil el camino a la Verdad. Veamos a los hechos que rodean al asbestos y a la salud.

Aunque geológicamente se conocen seis tipos diferentes de asbestos, en el comercio, la industria y la construcción se han usado de manera muy extendida sólo tres: el asbestos crisotilo (o asbestos blanco), el asbestos marrón (o amosita) y el asbestos crocidolita (o asbestos azul).[1]

El tipo de asbestos que se da en América es del tipo «crisotilo» que toma cuenta del 95% del asbestos usado en los Estados Unidos. Tiene largas fibras retorcidas y, a menos de que se encuentre en concentraciones atmosféricas sumamente grandes, no penetran a los alvéolos pulmonares y son fácilmente expulsadas de los pulmones. Los otros dos tipos, el crocidolita y el amosita son muy peligrosos y pertenecen a la variedad anfíbol, que se obtiene únicamente en Africa. Sus fibras son realmente mortíferas: su pequeñez hace que penetren en los alvéolos y, una vez allí, son casi imposibles de eliminar.

Durante la Segunda Guerra Mundial, y gracias a su elevadísima resistencia a la corrosión, se importó a los Estados Unidos para usarse como aislante y protector contra el fuego en las cañerías de los barcos de guerra de esa época. Dadas las condiciones en que se construían los barcos durante la guerra, la protección de los obreros no era la adecuada y son esos trabajadores los que están sufriendo ahora las consecuencias de tal exposición al más peligroso de los asbestos. El asbestos anfíbol se usó también, hasta 1956, en los filtros de los cigarrillos Kent. [2]

Los estudios epidemiológicos realizados entre los trabajadores fuertemente expuestos al asbestos muestran que los tres tipos tienen la tendencia a desarrollar cáncer de pulmón ­ especialmente en los fumadores ­ y también provoca asbestosis, una enfermedad no maligna caracterizada por el endurecimiento de los tejidos pulmonares que conduce a severos problemas respiratorios o al enfisema. Tanto la asbestosis como el mesotelioma son producidas por respirar las fibras del crocidolita, de la variedad anfíbol. El mesotelioma es un cáncer del revestimiento del pecho y de la cavidad abdominal. Esta enfermedad se ve asociada a la exposición severa a la crocidolita (o asbestos azul), mucho menos frecuente a la amosita (o asbestos marrón), y casi inexistente en trabajadores expuestos al asbestos blanco o crisotilo.

Esto está ampliamente corroborado por la falta de asbestosis o cáncer pulmonar entre los mineros de asbestos en Canadá y sus familias. De manera similar, cerca de San Francisco, en California, existen unos 40 km2 de roca desnuda que contiene el 50% de asbestos crisotilo. Aunque los pobladores de la región han estado bebiendo agua rica en crisotilo y respirando durante generaciones enteras un aire que debería ­ en teoría ­ estar prohibido por la EPA, no existe ninguna incidencia mayor de cáncer de pulmón ni mucho menos ninguna epidemia de cáncer en la región.

¿Por qué se exige, entonces, la remoción del asbestos crisotilo de los edificios escolares en los Estados Unidos? Respirar cualquier tipo de polvo ­ harina, sílice, carbón, tierra ­ en exceso conducirá inevitablemente a problemas respiratorios. Pero el asbestos crisotilo, por sí mismo, no es muy peligroso.

Los estudios epidemiológicos realizados sobre poblaciones expuestas al asbestos en situaciones no-ocupacionales; por ejemplo, el estudio de mujeres que viven en las ciudades mineras de crisotilo de Quebec, en Canadá. Estas mujeres, que no trabajan en la industria del asbestos, pero que están expuestas a altos niveles de asbestos originarios de las minas y los molinos cercanos, no demuestran tener un exceso de enfermedades relacionadas con el asbestos. Sin embargo, algunos de los residentes de las ciudades de la Provincia del Cabo, Sudáfrica, y en Wittenoom, Australia (donde se produce el asbestos azul) han muerto de mesotelioma aún cuando no trabajaban en la industria del asbestos.

La mayoría del asbestos instalado en las escuelas de los Estados Unidos es del tipo menos dañino, el crisotilo; mientras que el asbestos azul es muy difícil de hallar. Las repetidas mediciones de los niveles de fibras de asbestos en el aire dentro de las escuelas que contienen materiales con asbestos muestran, con rarísimas excepciones, niveles que son inferiores a 0,00009 fibra por centímetro cúbico. Estos niveles, con frecuencia, no son mayores a los medidos en las calles de la ciudad y muy inferiores a los experimentados por las mujeres que viven en los pueblos mineros de Quebec.

Las mediciones efectuadas en las aulas, antes de la remoción del asbestos crisotilo, reveló que el aire contenía normalmente unas 0,00009 fibras por centímetro cúbico. Después de practicar la remoción del asbestos, las mediciones subieron de 20 a 40 fibras/cm3, lo que representa un aumento de 40.000 veces el valor anterior, y se mantiene en esos elevadísimos niveles durante varios años. El remedio resultó peor que la enfermedad.

Perturbar al asbestos colocado provoca de manera inevitable que las fibras se desparramen por el aire y se mantengan allí en niveles alarmantes. Sería mucho más sensato, entonces, asegurarse de que todas las fibras de asbestos se mantuviesen para siempre en su lugar por medio de una buena y prolija capa de pintura. Pero eso es demasiado sencillo y demasiado barato comparado con los complicados y carísimos métodos para la extracción del asbestos, estimados en más de 50 mil millones de dólares. Que los pagan los tontos, por supuesto. ¿Quiénes? La gente común, la gente que no se informa y cree todo lo que le dicen los ecologistas y la EPA. [3] Es decir, todos nosotros. En resumen, no existe evidencia científica ninguna de que el asbestos que existe en las aulas y escuelas cause enfermedades a los estudiantes o a los profesores.

La EPA Miente

La creencia popular de que cualquier forma de asbestos y en cualquier nivel de exposición provoca cáncer es una falsedad legitimada por la EPA, Agencia de Protección del Ambiente de Estados Unidos, que mintió cuando afirmó que la prohibición emitida en 1989 para todos los asbestos fue motivada por la comprometedora evidencia de riesgo informada por la comunidad médica. Lo que la EPA hizo en realidad fue distorsionar una suposición estadísticamente válida en referencia a altos niveles de exposición a tres tipos de asbestos, y a una incrementada incidencia de cáncer de pulmón, mesotelioma, y asbestosis (sin men-cionar en el informe el importante asunto de ser fumador, como otro de los co-factores).

La perfectamente cultivada imagen que se formó la EPA como bienhechora y militante protector de la salud pública la ha protegido de un análisis más crítico. Mientras tanto, la prohibición del asbestos fue revocada por la Corte del 5º Circuito de Apelaciones de Nueva Orleans el 21 de octubre de 1991. Entiéndase bien esto: la prohibición del asbestos es ilegal en los Estados Unidos.

Aún así, parece ser que el poder de una mentira repetida con la frecuencia suficiente es de tal magnitud, que no hay cantidad ninguna de razonamiento o discurso racional que pueda penetrar el velo de histeria provocado por la mentira. Tanto en los Estados Unidos como el resto del mundo, la mentira se ha convertido en verdad, y la verdad se transformó en mentira. La EPA, que hizo tanto para legitimar la falsedad, se burla del hecho de que los Estados Unidos son todavía una nación que se gobierna por medio de leyes. Hasta el día de hoy, la EPA está ignorando con toda impunidad la orden de la Corte para levantar la prohibición del asbestos.

De verdad, la EPA parece hacer alarde de su indiferencia ante el gran riesgo que se impone a la vida humana al prohibir al asbestos, de manera especial si se consideran las últimas estadísticas que demuestran que el gran aumento de los accidentes de autos y camiones son atribuibles a fallas de los frenos, como consecuencia de que el asbestos no se usa más para pastillas y cintas de freno. El costo de cumplir con las regulaciones impuestas por la EPA sobre el asbestos en escuelas y edificios públicos ha sido descomunal: entre 50 mil y 100 mil millones de dólares para fines de 1992! En muchos estados, este dinero se ha derrochado en extraer el asbestos de los edificios, mientras que al mismo tiempo se han impuesto enormes recortes en los salarios de maestros y personal de las escuelas, como pasó en California.

¿Riesgo Innecesario?

Mientras tanto, los funcionarios de las escuelas y de la ciudad han seguido ignorando la creciente evidencia científica que refuta totalmente las afirmaciones de los ecologistas y de la EPA sobre los "riesgos innecesarios" asociados con las bajas exposiciones al razonablemente inocuo asbestos crisotilo. En esta era de irracionalidad y abandono intelectual, no resulta políticamente fácil apoyar a la verdad, admitir los errores propios e invertir el derrotero de nuestro camino, si eso es lo que debiere hacerse.

El 23 de Septiembre de 1992 apareció una carta publicada en el New York Times, enviada por 17 famosos científicos de Estados Unidos e Inglaterra, que criticaban acerbamente a los funcionarios municipales de New York y a la EPA por crear un clima de terror alrededor del peligro del asbestos en las escuelas de la ciudad. Esta carta, enviada al diario por la organización Science & Environmental Policy Project (Proyecto de Políticas Científicas y Ambientales), con sede en Washington, D.C., afirma en una parte:

"Los funcionarios de la ciudad de New York están sometiendo a los padres y a los niños a miedos injustificables y a posibles riesgos futuros por un retiro descontrolado del asbestos. No existe virtualmente ningún riesgo para los niños causado por el asbestos de las escuelas públicas ­ a menos que el asbestos sea removido de manera inadecuada".

"Como científicos y médicos, incluyendo a toxicólogos, cirujanos, especialistas clínicos de pulmón, analistas de fibras, patólogos, epidemiólogos, mineralogistas, y geólogos, hemos estudiado extensamente los datos e información relevante sobre las enfermedades relacionadas con el asbestos y del tipo de cantidad de fibras necesarias para producir enfermedad... Llegamos a la conclusión de que las dosis de fibras de asbestos que pueden haber causado cáncer en los lugares de extracción y fabricación de asbestos exceden enormemente los niveles a los cuales serían expuestos los niños de las escuelas que contienen asbestos."

. . ."Los miedos del público pueden ser substancialmente reducidos a través de la educación. Deberían escucharse a las voces racionales. Se deberían hacer transmisiones públicas de TV de entrevistas a personas que han sido pioneras en este campo de investigación . . . para poder comprender las condiciones en las cuales los cánceres relacionados con el asbestos aparecieron históricamente. Si se hiciere esto, el público podría apreciar que esas condiciones del pasado jamás podrían volver a ocurrir en nuestras escuelas de hoy. . . La Ciencia, y no la emoción irracional debería guiar la respuesta pública y la administrativa."

Los Horribles PCB

Se trata de un grupo de más de 200 compuestos químicos cuya principal característica es no ser inflamables. Su nombre es Bifeniles Policlorinados (o PolyChlorinated Bipheyls, en inglés, de donde proviene la sigla PCB). Son productos oleosos (algunos muy livianos, y otros sumamente pesados y grasosos) que son muy estables a lo largo de un amplio rango de temperaturas y condiciones físicas. Su principal aplicación en la vida real fue el de aislantes, refrigerantes y lubricantes en grandes transformadores y otros equipos eléctricos.

Como no se dan de manera natural, fueron sintetizados por primera vez hace más de 100 años, aunque su aplicación comercial comenzó recién a partir de 1929. Como son materiales que disminuyen de manera notable los riesgos de fuego, se usaron ampliamente como aislantes en edificios de oficina, escuelas, hospitales y fábricas. Pero su principal y más notable uso fue el de reemplazar a los aceites minerales ­ que son inflamables ­ en los grandes transformadores eléctricos y capacitores. Este reemplazo fue tan exitoso, que los códigos de construcción de muchos países exigieron el uso de los PCB y prohibieron a los transformadores eléctricos que contenían aceite mineral.

Durante los primeros años de su empleo, se permitió que los PCB fuesen arrojados a ríos y cursos de agua, donde los peces lo absorbieron y, eventualmente, impregnó a la cadena alimentaria. Aunque jamás se produjo daño alguno a consecuencia de esta impregnación de PCB, su aspecto y su diseminación en el ambiente, fue suficiente para despertar la preocupación y la alarma entre los grupos ambientalistas. Entonces, ocurrió un suceso que provocó la oposición masiva a los tan útiles PCBs.

En 1969, unas 1300 personas enfermaron en Yusho, Japón, después de haber comido arroz contaminado con PCBs. [4] En lugar de averiguar cómo se había contaminado el arroz y tomado medidas para evitar que ocurriese otra vez, los activistas comenzaron a exigir la prohibición total. Los enfermos de Yusho desarrollaron una erupción cutánea, muchos se quejaron de fatiga, náuseas, hinchazón de las extremidades y desórdenes hepáticos. Sin embargo, durante los años posteriores quedó demostrado que el PCB no fue el causante de las reacciones adversas para la salud.

Se descubrió que el PCB en cuestión era apenas el 50% del contenido del líquido que contaminó al arroz, y había estado en uso durante mucho tiempo en equipos de acondicionamiento de aire e intercambiadores de calor. Las altas temperaturas involucradas produjeron la conversión de la mitad del material en cuarterfeniles o dibenzofuranos policlorinados, los que sí son muy tóxicos. Pero fueron los PCBs quienes cargaron con toda la culpa y este único incidente fue extrapolado y abusivamente empleado como propaganda en los Estados Unidos, de donde finalmente salió la prohibición de los PCBs que afecta y perjudica a todos los pobladores del mundo.

El resultado es que las compañías de electricidad fueron obligadas a cambiar todo su equipamiento, a costos multimillonarios, y retornar al uso, anteriormente prohibido, de los peligrosos aceites minerales y otras substancias aislantes. Por supuesto, como siempre sucede, los costos son afrontados por los usuarios y regularmente se producen explosiones e incendios de transformadores.

Por último, es sabido que los PCBs no permanecen inalterables en el ambiente: existen por lo menos unas diez variedades de bacterias aeróbicas y anaeróbicas que degradan a los PCBs a substancias simples e inofensivas. (5) Estas bacterias consiguen reducir las concentraciones de PCBs en agua y suelo en un 60 al 65% cada 20 días. Y esta es la historia de los tan tóxicos y cancerígenos PCB. Otro de los muchos mitos que abundan en la Ecología.

Y La Dioxina, ¿Es Tóxica?

No es una pregunta fácil de responder con sí o no. La dioxina constituye uno de los asuntos más emocionales (hasta el histerismo) que existen en el campo de la ecología y su toxicidad ha sido severamente exagerada y abusivamente utilizada por la propaganda anti-herbicida de los ambientalistas. [6] La dioxina es en realidad un gru-po de 75 compuestos diferentes de variada toxicidad, de los cuales el 2,3,7,8­Tetra-clorodibenzo-p-dioxina (también conocido como TCDD) es el más peligroso. En algunos herbicidas y otros compuestos clorinados se encuentran trazas de esta dioxina.

Es bueno saber que se detectan muchas dioxinas en concentraciones pequeñas cada vez que se queman materiales orgánicos, de manera especial, si la combustión es incompleta. De tal manera, la dioxina se produce naturalmente en los incendios forestales, en el escape de los autos, y aún en los materiales emitidos por los volcanes. La peligrosidad de estas emisiones siguen siendo todavía tema de controversia entre los científicos y el público en general. [7]

Cuando se reveló que el Agente Naranja ­ un defoliante usado durante la guerra de Vietnam ­ contenía dioxina, el asunto pasó del campo de la Ciencia al campo de la Emoción. Se realizaron extensos estudios e investigaciones sobre los veteranos de guerra que estuvieron en contacto con el Agente Naranja (también se filmaron muchas películas que narraban como los veteranos de guerra morían como moscas después de regresar a sus hogares) sin que se pudiese descubrir ninguna diferencia con aquellos que no lo tuvieron, o con los ciudadanos comunes de cualquier ciudad de los Estados Unidos. Aunque no se pudo descubrir ningún daño para la salud humana, tampoco se pudo descubrir una respuesta exacta para la pregunta: ¿Cuán tóxica es la Dioxina?.

La dioxina también estuvo implicada en los problemas del muy famoso Love Canal y del exagerado Times Beach, dos pequeños poblados donde se encontraron restos de dioxina en el ambiente y el gobierno debió expropiar las casas y compensar a los vecinos. Después de muchos años, funcionarios de la EPA reconocieron que la dioxina es más de 1000 veces menos tóxica de lo que se creía . . . (o que se quería hacer creer?).

Los estudios sobre animales tampoco han resuelto el problema de la toxicidad: los cobayos o "guinea pigs" son extremadamente sensibles a la dioxina, que les da un alto nivel de tumores, desórdenes cutáneos, lesiones pulmonares, daños hepáticos, problemas en la sangre, pérdida de peso y muerte, después de exposiciones a dosis muy reducidas. Por el otro lado, los hamsters requieren una dosis 5.000 veces más potente para comenzar a provocar reacciones adversas.

Pero la gente no son ni cobayos ni hamsters, y la información científica sobre efectos en los seres humanos ­ aunque abundante ­ no ha resuelto aún el enigma. Veamos entonces los hechos comprobados sobre las consecuencias de exponerse a la dioxina:

1. La Dioxina es muy tóxica para algunos animales; de muy poca toxicidad para otros.

2. La dioxina puede ser un potente cancerígeno en los cobayos.

3. No hay evidencia de que la dioxina provoque cáncer en los seres humanos, ni tampoco de que cause abortos espontáneos o defectos de nacimiento.

4. No se ha registrado ­ en los Estados Unidos ­ ninguna persona que haya enfermado crónicamente o que haya muerto a consecuencia de alguna exposición a la dioxina.

5. La única reacción probada que ocurre en los seres humanos como consecuencia de la dioxina es el cloroacné ­ una forma severa de erupción cutánea, rápidamente curable ­ y, posiblemente, una disfunción nerviosa de corta duración.

6. La población más fuertemente expuesta ­ 37.000 personas en Seveso, Italia, cuando la planta química ICMESA sufrió una explosión ­ que fueron rociadas con una cantidad de dioxina que varía de medio a dos kilos, sufrió cloroacné y algunos desórdenes físicos, pero no se observaron efectos adversos de largo plazo ni se registraron cánceres.

7. Los estudios a largo plazo (más de 30 años) sobre los trabajadores de Monsanto que estuvieron expuestos en 1949 a fuertes concentraciones de dioxina, no mostraron efectos adversos de ninguna clase.

A pesar de todos estos hechos comprobados, a la dioxina se la sigue llamando "la substancia más tóxica conocida por el hombre ". La gente cree que es extremadamente peligrosa y esta creencia errónea contribuyó para que explotara la histeria en Love Canal y en Times Beach, cuando se detectó dioxina en la zona. La doctora Elizabeth Whelan escribe en su magnífico libro " Toxic Terror"(4) lo sucedido en esos pueblitos de los Estados Unidos:

"No existe un significativo número de científicos y funcionarios públicos que crean que la dioxina y los herbicidas que la contienen sean responsables de los crímenes de los que son acusados. Sin embargo, para los noticieros de televisión el consenso de la comunidad científica es ofrecida por un selecto grupo de los mismos "expertos", una y otra vez."

"Muy raramente podemos ver una cobertura sobre expertos que encuentran, por ejemplo, que la dioxina en los suelos no impone amenaza alguna para los seres hu-manos del área. Lo que podemos ver en televisión son programas con los pocos y mismos científicos que recitan historias de horror y profecías apocalípticas."

La periodista Joan Beck, del The Chicago Tribune escribió en su columna del 30 de Junio de 1983;

"Los editores de diarios y productores de televisión, que ayudan a formar la opinión pública por medio de lo que eligen informar, han exagerado el peligro de la dioxina, lo hicieron más dramático por medio de su elección de historias de interés humano, ignoraron mucha evidencia científica y emplearon citas de científicos cuyas conclusiones no estaban justificadas por sus ."

Por último, la presencia de ínfimas trazas de dioxina (partes en mil millones o aún en billones) provocó que muchos repositorios de desperdicios hayan sido marcados para limpieza bajo las normas del "Super Fund". De los 1000 sitios escogidos para limpieza, sólo se habían limpiado hasta 1992 apenas una docena, a un costo de 9 mil millones de dólares. Se calcula que el costo promedio de limpieza para cada sitio está entre 12 y 15 millones de dólares, con algunos trabajos que requieren hasta 100 millones. Una estimación razonable para la limpieza total de los repositorios varían de uno a 10 billones de dólares.

¿Tan en peligro está la salud pública en el país del Norte? Por desgracia, la gente no está, ni allí ni aquí, al tanto de estos y otros costos que las regulaciones ecologistas imponen a la sociedad, como tampoco se dan cuenta de las implicancias que estos gastos desmesurados tienen para las economías de los países que caen en la trampa de las "alertas ecológicas". No olvide que estos costos los termina pagando el pueblo, la gente, usted y yo. ¿No hay plata para Hospitales, Escuelas, Jubilados, Educación y Asistencia Pública? No, la mayor parte se fue en gastos absurdos y regulaciones estúpidas. [8]

LLUVIA ACIDA

Durante más de una década se ha venido debatiendo el asunto de la lluvia ácida. Esto se origina desde que se publicó en los estados Unidos un informe que concluía diciendo que "el Noroeste de los Estados Unidos tiene un extenso y severo problema de precipitaciones ácidas". ¿Es cierto? Probablemente. ¿Realmente daña la lluvia ácida a los bosques, lagos y ríos, peces, edificios y monumentos? Sí, en algunos casos, pero no como la causa principal.

¿Podrían mitigarse los adversos efectos ambientales, atribuidos a la lluvia ácida, mediante la reducción de las emisiones de dióxido de azufre producidas por la industria? NO. La evidencia que existe hasta la fecha demuestra que no habría ninguna diferencia. Lo que se conoce y se comprende acerca de las lluvias ácidas, ¿es suficiente para gastar miles de millones de dólares de fondos públicos en supuestas medidas correctivas? Ciertamente, NO.

Aún la misma EPA está de acuerdo con esta aseveración: el ex-administrador de la EPA, Lee M. Thomas dijo en 1986: " La actual información científica sugiere que el actual daño ambiental no empeoraría materialmente si las emisiones ácidas continuasen por 10 o 20 años más a su nivel actual. La lluvia ácida es un problema serio, pero no es una emergencia ."[9]

Que la lluvia es ácida, es algo que se conoce desde hace muchísimo tiempo. Entre los primeros registros se encuentra en Suecia una referencia a la lluvia ácida en 1848 y una discusión en 1877 sobre la lluvia ácida en Inglaterra. En 1867, en Alemania se propuso al dióxido de azufre como una posible causa del daño a los árboles y otras plantas. Y la alarma ­ muy repetida ­ de que la lluvia se ha venido haciendo cada vez más ácida en los últimos 25 años, basa su credibilidad en artículos publicados en 1970 por G. E. Likens y sus colegas. [10]

Una muy cuidadosa evaluación de estos trabajos fue llevada a cabo por la Environmental Research & Technology, Inc., y revela que la investigación de Likens sufre serios problemas en la recolección de datos y su análisis, errores de cálculo, cuestionable promediación de algunos datos, selección de resultados para apoyar las conclusiones deseadas, y fracaso en considerar toda la información científica disponible en ese momento. En una crítica más reciente se llegó a las mismas conclusiones.

Además de analizar los métodos usados por Likens para determinar la acidez de la lluvia, Vaclav Smil [11] examinó los mapas de la distribución de precipitaciones ácidas en el Este de los Estados Unidos entre mediados de los 50 a mediados de los 60, que había sido preparado por Likens et al. y publicitados como una "incuestionable prueba" del incremento de la acidez. La conclusión de Smil: "En realidad, los errores de medición, incompatibilidad de recolección y procedimientos analíticos, extrapolaciones inadecuadas, efectos del clima, e interferencias locales hacen que los mapas resulten sumamente dudosos".

¿Cómo es posible, entonces, que tan imperfecta investigación pueda ser aceptada? Como Smil acota, acertadamente: "La historia de la Ciencia está repleta de episodios donde casos de muy dudosa veracidad fueron publicados como verdades irreprochables . . . Puede ser irracional, pero aún en la ciencia, aquellos que hacen el primer ­ y a menudo sensacional ­ anuncio, reciben mucha más atención y se les acredita mayor credibilidad que aquellos que vienen más tarde con los hechos calmos y científicos".

Creer lo peor es una desgraciada característica humana, especialmente en lo relativo a temas ecológicos. Entonces, cuando surge una alarma, ya sea que se trate de pesticidas, bio-ingeniería, residuos tóxicos, energía nuclear, capa de ozono, o cualquier otro tema, miles de voceros de las organizaciones ecologistas repiten la alarma una y otra vez hasta conseguir alienar a la población. Lo mismo sucede con la lluvia ácida. Para poder hacer una evaluación objetiva del asunto, debemos comenzar con una breve y superficial mirada al agua y a la lluvia.



Acerca del Agua

Es curioso que, siendo el agua una substancia tan necesaria y sobre todo común, sea tan poco comprendida y apreciada. Todo el mundo sabe que el agua es esencial para la vida; todos dan por supuesto que sea barata, pura y abundante. Muy pocos saben, en realidad, que de todos los planetas del Sistema Solar, sólo la Tierra la tiene en grandes cantidades en sus tres estados naturales: vapor, líquido y hielo.

También son muy pocos los que saben que el agua "no se gasta". Existe actualmente tanta agua ­ ni más ni menos ­ que la que existía cuando se formó durante la Creación, hace 4.500 de millones de años. Esto se debe a que el agua transcurre en un ciclo continuo de evaporación, condensación en nubes y lluvia: 10 milímetros de agua de lluvia por hectárea hizo necesario que primero se evaporaran 100 toneladas de agua de los mares, la vegetación y los seres vivientes y fuesen elevadas a 5000 metros de altura. El promedio anual de las precipitaciones del mundo es de 750 milímetros, lo que equivale a unos 400 billones de toneladas de agua. Por supuesto, la lluvia no cae de manera uniforme. Por ello, en algunas regiones y en ciertas épocas, las lluvias exceden a la evaporación y lo contrario es cierto para otras regiones. Inundaciones y sequías. Esto es normal o "natural".

Estos patrones de sequías y excesos de lluvia se deben a la circulación de los océanos y la atmósfera, de manera que las precipitaciones se mantienen más o menos las mismas a lo ancho del mundo. Los niveles de los mares no varían mayormente, mientras que los patrones de inundaciones y sequías son recurrentes.

La lluvia se forma cuando las moléculas de vapor de agua se condensan sobre cristales de hielo o de sal en la atmósfera, o sobre minúsculas partículas de polvo en las nubes, para formar gotitas de agua que responden a la gravedad terrestre y caen formando lluvia. A medida de que la lluvia cae atravesando la atmósfera, puede "ir levantando" o "lavar" elementos y productos químicos y otros contaminantes presentes. Como el agua es un excelente solvente, la lluvia disuelve algo del dióxido de carbono (CO 2) presente en la atmósfera y forma "ácido carbónico" ­ el mismo que se encuentra en la soda. Por esta razón, la lluvia siempre es ácida o, si lo prefiere, la lluvia ácida es normal. No existe tal cosa como "agua de lluvia naturalmente neutra"

¿Cuál es el acidez del agua pura? Como la estructura atómica de la molécula de agua es algo asimétrica (H 2O), las moléculas tienen la tendencia a agruparse o disociarse de acuerdo a fuerzas intermoleculares. La disociación conduce a que algunos iones tengan carga positiva (+) , lo que produce la acidez, y otros iones hidroxilo (OH) tengan carga negativa ( ­), lo que provoca la alcalinidad.

Para una mayor facilidad en la medición de acidez y alcalinidad, se ha creado un método conocido como " pH", que es la medida de acidez o alcalinidad relativa de una solución. El pH del agua destilada (o "pura") es 7 y esta cifra representa la "neutralidad". Toda medida de pH por debajo de 7 es ácida y toda aquella por encima de 7 es alcalina. Como esta escala es logarítmica, un cambio de unidad (de 5 a 6, por ej.), indica un aumento x10. De 7 a 5, una disminución x100.

Anónimo dijo...

Estimado ANONIMO. Ante todo agradecerte tu colaboración en nuestro humilde cuaderno. Como verás, sin ningún tipo de censura tu comentario ha sido publicado. Creemos que las diferencias de opinión enriquecen.

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un saludo y hasta pronto!