martes, 20 de noviembre de 2007

VEINTE DE NOVIEMBRE

Este ha sido un fin de semana movidito en manifestaciones políticas.

El viernes escuchaba en la Radio Galega a un tertuliano llamado Roberto L Valdés, decir que estaba muy de acuerdo con las manifestaciones del 20 N y que habría que definir qué era eso de extrema derecha. Yo ni me acordaba del aniversario de la muerte del generalísimo. Parece ser que al final medio millar de personas, acudieron el domingo a la plaza de Oriente de Madrid para homenajear a Francisco Franco y a José Antonio Primo de Rivera. La mayoría de los asistentes portaba banderas preconstitucionales que incluso se podían comprar en la misma plaza en unos tenderetes montados para la ocasión. Entre vivas a Franco y a Cristo Rey, el falangista Emilio Mariat dijo que, "si Franco no hubiese ganado la guerra, ahora seríamos un país tercermundista lleno de delincuentes, una nueva Rumania". Los participantes aprovecharon para expresar su "indignación" por la Ley de Memoria Histórica.

Y mientras eso pasaba en la plaza de Oriente, Alberto Ruiz-Gallardón y Esperanza Aguirre competían con dos discursos completamente diferentes para ver quién elogiaba más al líder Rajoy. Conscientes tal vez de que sus aspiraciones son conocidas, ambos se afanaron en regalar los oídos de su jefe, que aplaudía sin parar a los dos y les reía todas las gracias. Cada uno lo hizo a su estilo, más populista y mitinero ella, más institucional y de fondo él.

"Le he dicho a Zapatero que se busque otra circunscripción, porque en Madrid Mariano le va a dar una paliza", se reía Aguirre. "Debemos trabajar juntos en torno al liderazgo libre y sereno de Rajoy. Es el hombre capaz de dirigir el proyecto de España, capaz de sustituir el talante por el talento", se sinceró Gallardón.

Y todo entre gritos de Viva España.

Así las cosas, no es extraño que cuando el jefe se subió a la palestra, su defensa de la Una y Grande fuera tal que sus consignas fueron "Se cerrarán todas las grietas que nos han abierto estos cuatro años. Todos españoles y todos iguales.”

Y supongo además que el catalán y catalanista Josep Piqué, paradigma del perfil moderado en el PP, que cosas de la vida acaba de ser nombrado presidente de la compañía aérea Vueling, se revolvería en su sillón (no sé si estaba en el mitin) porque otra de las perlas de Mariano fue “no es razonable que quienes tienen la ventaja de que su lengua materna sea una de las mayoritarias del planeta no puedan utilizarla en su propia casa".

Que digo yo… La lengua materna de quién?... La de Mariano?... Nacido en…? Bueno, todo es válido para prometer que así evitará la división entre españoles…

La verdad es que este post debería ser colgado ayer. Voy con retraso en eso de adelantarme… Tiene razón Henrique!!!

Y es que ayer se reunió la Conferencia Episcopal. Lo que daría yo por estar ahí! Sólo por ver la cara de mi amigo Rouco escuchando a Blázquez. Era la primera vez que acudía a tiempo para oír un discurso de su sucesor en la presidencia. No me extraña, porque el cardenal de Madrid fue desalojado del liderazgo de la Conferencia hace tres años porque no logró los dos tercios de los votos necesarios para un tercer mandato. Y ayer reaparece, por fin, quizás porque se abría la precampaña de las próximas elecciones episcopales, convocadas para marzo de 2008, en las que quiere ser protagonista, según sus numerosos seguidores.

El caso es que hasta ahora los obispos han considerado a su Iglesia víctima de la República y de la guerra civil, pese a haber impulsado y apoyado el golpe militar que desató la guerra fraticida el 18 de julio de 1936, y bendecido como cruzada las acciones bélicas que desembocaron en una férrea dictadura de 40 años. “La Iglesia, en la guerra civil, fue sujeto paciente y víctima”, proclamó el 7 de abril de 2000 el entonces portavoz de la Conferencia Episcopal , hoy obispo de Córdoba, Juan José Asenjo.

Cuando Rouco era presidente, para ser más exactos el 20 de noviembre de 1999, (qué casualidad! el 20 N también) bajo el título La fidelidad de Dios dura siempre. Mirada de fe al siglo XX el cardenal decía sobre “la guerra civil más destructiva” de la historia: “No queremos señalar culpas de nadie en esta trágica ruptura de la convivencia. Deseamos más bien pedir el perdón de Dios para todos los que se vieron implicados en acciones que el Evangelio reprueba”.

Y como decía, me habría gustado ver la cara de Rouco cuando en la última asamblea de su mandato Blázquez pide perdón por la actuación de la Iglesia en la Guerra Civil: “En muchas ocasiones tendremos motivos para dar gracias a Dios por lo que se hizo y por las personas que actuaron; y probablemente en otros momentos ante actuaciones concretas, sin erigirnos orgullosamente en jueces de los demás, debemos pedir perdón y reorientarnos, ya que la purificación de la memoria, a que nos invitó Juan Pablo II, implica tanto el reconocimiento de las limitaciones y de los pecados como el cambio de actitud y el propósito de la enmienda”.

Ya me parecía a mí que un tipo capaz de enfrentarse con el PP en el tema de Educación para la Ciudadanía … A él le debemos que le tiraran de las orejas a Esperanza cuando en declaraciones a la COPE dijo que en las aulas madrileñas "vamos a dar la mínima Educación para la Ciudadanía que la ley nos permita", porque esta materia "no es otra cosa que adoctrinamiento".


Y después de todo este rollo… No me sale una buena frase para rematar este montón de pensamientos… La pucha!

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