EN TODAS PARTES CUECEN HABAS
La semana pasada, en una cena “multiopinión”, surgió inevitablemente el tema de la política y los políticos: éste me gusta, este no, como se pasan con… Y se habló del que para mí, además de político es un señor. No sé si con talante, pero señor.
En sus tres años y medio como presidente del Congreso, Manuel Marín ha defendido su independencia. El reto era, como él mismo ha dicho, no ser «una marioneta en manos del Gobierno ni del grupo que lo apoya», pero tampoco «un muñeco de feria al que la oposición se pase el día tirándole pelotazos a la cara». Pasará a la historia como el primer presidente de la democracia que echó a un diputado, el ínclito Martínez Pujalte; el que llamó al orden a su antecesor, Federico Trillo, y el que cortó el sonido sin contemplaciones al jefe del Gobierno.
En sus tres años y medio como presidente del Congreso, Manuel Marín ha defendido su independencia. El reto era, como él mismo ha dicho, no ser «una marioneta en manos del Gobierno ni del grupo que lo apoya», pero tampoco «un muñeco de feria al que la oposición se pase el día tirándole pelotazos a la cara». Pasará a la historia como el primer presidente de la democracia que echó a un diputado, el ínclito Martínez Pujalte; el que llamó al orden a su antecesor, Federico Trillo, y el que cortó el sonido sin contemplaciones al jefe del Gobierno.
Cuando el pasado mes de julio se filtró que José Luis Rodríguez Zapatero había ofrecido a José Bono la presidencia del Congreso si el PSOE repetía triunfo, a Manuel Marín debió sentarle mal… «Yo estoy para que me quieran, yo no estoy para peleas ni para competir por puestos», aseguró entonces.
Y ahora abandona la política al final de la legislatura para dedicarse a la investigación sobre el cambio climático, «uno de los grandes retos a resolver que tiene la humanidad».
Porque Marín no ha sido un presidente dócil, sino extremadamente celoso en guardar su independencia, se ha “quemado”, Porque su labor se ha desarrollado en un clima de enfrentamiento a cara de perro entre socialistas y populares, lo recordaremos como un gruñón poniendo orden en una Cámara alterada por gritos, pateos y altercados.
Y es que en política, unos y otros toman unas decisiones que parecen aconsejadas por el enemigo.
Y es que en política, unos y otros toman unas decisiones que parecen aconsejadas por el enemigo.



No hay comentarios.:
Publicar un comentario