viernes, 17 de agosto de 2007

PUBLICIDAD DE GUERRILLA

Estoy probando un nuevo artilugio para el blog, para poder colgar además de música y videos, alguna foto. Eso ya lo hacía con imageloop en “sapagueiras de viaxe”, pero las mentes inquietas de sapagueira siguen en busca de novedades. Ahora he puesto unas sobre un tema que últimamente parece que está en boca de todos: la publicidad de guerrilla.
Para los que no sepáis de qué va eso, es un invento ya viejo, pero de plena actualidad: con los consumidores bombardeados por 3.000 mensajes publicitarios al día, arrasa. Transgrede y da que hablar. Mínima inversión, máximo rendimiento
La clave de la publicidad guerrillera es que no parece publicidad. Cuando ataca deja al público pensando qué es lo que ha visto. Intriga, sorprende, transgrede, hace sonreír y generalmente ocurre en la calle. No hay formatos ni reglas. La agencia BBDO colocó decenas de brazos de plástico colgando de los maleteros de taxis neoyorquinos para promocionar Los Soprano. En el aeropuerto de Johannesburgo, colocaron docenas de huevos en las cintas transportadoras de equipaje para dar a entender lo requetebién que Virgin trata las maletas. Kirshenbaum Bond pagó a actores para que comentasen espontáneamente en los bares de moda lo fabulosa que era la nueva bebida de su cliente. La guerrilla es barata e impactante, pero ¿funciona?

"La gente se queda con este tipo de acciones", dice Maribel Rodríguez, directora de marketing de Ryan Air. El11 de julio salió en todas las televisones: vuelos gratis para quien se presentase en bikini en una céntrica plaza madrileña. Esperaban 200 personas, fueron 400. Con dos primas y cinco niños, Carla, una de las asistentes, contestaba en bañador a las preguntas de un reportero: "Me lo contó una amiga por SMS y se lo mandé a toda mi agenda del mail", contaba al micrófono. Gracias a la tecnología, cada hijo de vecino es un nexo hiperactivo en una red de difusión instantánea de mensajes que no parecen publicitarios. La imagen de Carla en el telediario llegará a miles de consumidores y su experiencia calará mucho más hondo en unos pocos, sus amigos y los amigos de sus amigos, a los que les contará esa mañana loca que se paseó por Madrid en paños menores.

Pues nada, que a vér que tal queda el artilugio…

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